No sé. Soñé que soñaba María. Claro, primero, yo, María de carne y hueso, me soñé a mi, a mi idea de María, unos segundos. Sólo vi su brazo y la cabeza boca abajo en esas posiciones que insinúan cansancio. Entonces mi idea de mí empezó a soñar a su vez. Por lo tanto, sólo tuve la suerte de haber presenciado, como una proyección, el inconsciente de un personaje que existe pero no sé en donde, sus ideas abstractas y las cosas que vivió como para haber acumulado esa información y procesarla de una manera muy bizarra y extraña en su mente. En este momento, yo tengo el poder, tengo la información necesaria para reproducir lo que ella vió, y lo recuerdo porque no era mi sueño, era ajeno a mi cabeza (eso quiero creer).
[Estoy escuchando una banda que ya no existe, argentina y no puedo dejar de mencionar que me lamento no tener hojas para escribir esto en la máquina de escribir. Me levanté, y tengo. Por Dios, no quiero resultar graciosa o interesante, ni quiero que esto lo lea nunca nadie y al mismo tiempo todos los que no conozco sobre todo. Ojo, no me estoy construyendo una imágen para mí, una careta, simplemente soy así, y me gustaría ser más fácil. Me molesta ser copada, que lo que hago llame la atención de otros que tal vez no son tan libres de mente (o sí, quién dice, no los puedo etiquetar). No es existencial, nunca pude pensar bien, no soy inteligente, repito palabras, pero mis sentimientos son muy fuertes (odio la palabra sentimientos), mis pasiones son importantes y me las tomo muy en serio y sobre todas las cosas, soy consciente que soy especial. Todos los humanos no son especiales, no al menos para lo que significa esa palabra para mí.]
Retomo la historia, cuando la María que idealicé empezó a soñar, ella misma también protagonizó una idea de su ser en su imaginación, es decir, soñó con María también. A todo esto, esa sería la María al cubo, la que más se movió y se frustró. Sinceramente, ahora reparo en que ese pudo llegar a ser un sueño mío porque ya estoy cavilando sobre ciertos hechos, por ejemplo, ¿qué fue lo primero que imaginó? (¿Qué fue lo primero que imaginé?).
La atmósfera era muy infantil, nueva, no existe en este lugar, es como entre muchos colores y pieles suaves y perfectas. Y ahí estaba María(3), ¡en el baño!. Por alguna extraña razón se mandaba mensajes con Alessio que estaba en el baño de su casa mediante un servicio gratuito muy gracioso: el inodoro. ¡Sí!, el inodoro de nuestro baño pero con una máquina de escribir adentro, casi escondida. Las letras caían como en una sopa, con una leve transparencia, sobre el retrete que de a poco iba llenándose de desperdicios (¿de dónde aparecían?). Muy lindo, aprentando el botón, el mensaje se iba. Y la verdad que no recuerdo de qué hablaban, pero María(3) se fue, tal vez huyendo de su casa porque se había peleado con alguien, o la habían hechado, y se encontró con este tal Alessio, o ese que se parecía al Alessio que conozco en la vida real, pero en el sueño de María(2) y en la casa de la que fue mi abuela. Digo mi abuela, porque esa fue la sensación que tuvo María(2) cuando vio a una mujer de espaldas, reposando, vestida de colores. Fueron hacia una habitación muy grande, mitad rosa y mitad azul, los objetos eran contundentes (exactamente esa palabra, como cuando las cosas no son huecas, se sienten llenas y pesadas). Alessio le mostró a María(3) un libro en el que había pegado cada una de sus fotos (casi idénticas), en un proyecto que planeaba tener por 3 años, pero duró 10, y en este momento, tengo que describirlo como realmente lo veía: horrible. Él era de los noventa, muy adolescente, y tenía en el cuello de esas cosas que no me atrevo ni siquiera a escribir, claro que no soy tan valiente ni cínica como Fernando con los ciegos, pero me veo obligada a no ser hipócrita conmigo misma y mencionarlo. No es que no me gustase, sólo que me dio repulsión. Es esa la reacción que tengo cuando algo me repulsa, no digo nada, simplemente me limito a pensar o hacerme creer que no existe, a sentir vergüenza ajena pero sin soberbia, un cóctel (horrible palabra) de sensaciones que me hace sentir muy pequeña, entre vulnerable y perturbada. Siempre es lo mismo. Dependo de que la decisión de los demás sea correcta. ¿Será eso lo que desencadenan las actitudes crueles hacia mi mamá? Esa es mi teoría, pero la conclusión es: ¿Soy fóbica?.
María(3) huye. Sale a la calle y hay palabras corpóreas gigantes que le dictan frases claves para su existencia. Esas no me las acuerdo porque eran para ella. Casualmente recuerdo una que decía: "Los padres de Miguel se convierten en Venus in Furs". Con alguien estaba, sentí por ella cierta presencia, como una sombra amorfa que la escuchaba o trataba de compartir su locura de momento, entonces pasó lo más importante: reparó en que estaba soñando. La envidio, ese es mi verdadero sentimiento hacia María(3): la envidia en su estado más puro, exactamente eso, sin mediocridad. Entonces, miró hacia el cielo, estaba en una esquina de un edificio, la ciudad no parecía monstruosa, era cálida, y seguían los colores, las puertas eran bajas, estaba cómoda. Entre millones de estrellas, un cielo casi espacial, pensó que podría materializar lo que quisiera, y pensó en una estrella. Es una idiotez, primero porque es un cliché, y segundo porque en cuanto imaginó la proporción de el astro en su mano tuvo miedo de morir, asique pensó fuerte "polvo de estrellas, polvo de estrellas", y María(2) se despertó.
Durante un tiempo dudé si me había despertado yo o María(2), pero prefiero creer que fue ella, la realidad de la que se despertó no era la de ahora, era distinta, yo también me desperté en sueños y lo recuerdo, sin dudas fue ella. No soñé más, pero me desperté de buen humor. Era de noche, esto pasó en mi tarde soleada, pero no lo lamento, no quería ver el sol, al contrario, estaba contenta de que hubiese terminado la tragedia del lindo clima que me atormentaba y me había hecho sudar en la mañana. Hace días que no siento sabores, y eso me tiene frustrada por completo, y con miedo. No sé cómo huelo, es lamentable, definitivamente es mi peor pesadilla como hipocondíaca. No lo quiero mencionar porque necesito no aislarme ahora (de isla). Tengo mucho miedo, me siento más ajena que nunca y necesito empaparme de Ernesto Sabato un poco más pero me aterra.